what we have here is a dreamer
(someone completely out of touch with reality)
Me gusta pensar mientras coso, es un buen ejercicio, quizás quieran intentarlo.
Ese movimiento casi automático de hundir y rescatar la aguja con hilo que va a formar una perfecta línea punteada, así de simple como se ve, es un transporte hacia un lugar mejor. Donde puede pasar lo que sea, donde uno puede volver atrás y revivir momentos, modificar conversaciones con finales ahora felices, inventar historias que nunca existieron pero que acá se sabe son reales. Donde uno puede perderse en el espacio y el tiempo sin desperdiciarlo. Este viaje solo se logra con pocas cosas, una de ellas para mi: cosiendo.
Cosiendo mientras pensaba o pensando mientras cosía, tuve que volver por un segundo a la realidad. Ya con la maquina, estaba llegando a la unión de las costuras, sector complicado para la aguja que teme por su vida y para el prensatela que se va a ver obligado a crecer de golpe en tan solo unos segundos. Para lograr mantener el ritmo y la postura, y que la costura quede derecha y no amontonada en ese tan detestado lugar, tenía que levantar a penas mi pie derecho del pedal y disminuir la velocidad justo en el momento en que la aguja se encontrara sobre el borde del bulto. Listo. Ahora, había que atravesarlo.
No se si alguna vez escucharon el ruido típico de una maquina de coser. Esta es nueva y no es tan molesta, de hecho, tiene su encanto, es el sonido de la violencia en creación.
Pasando de a poco y con cuidado, pude ver cómo la aguja tomaba carrera en lo alto y bajaba con fuerza clavándose en el rejunte de tela, apuñalándolo una y otra vez y otra vez y otra vez, saboreándolo, disfrutándolo. Y me encontré a mi misma haciendo un ritmo en mi cabeza. Como una repetición que acompañaba el movimiento, la música, esa dulce escena de no amor.
Siempre creí que algunos sonidos eran palabras. así como “lo” es la unión entre "la" y "le" (a femenino, e masculino), y la i es amarilla y la o azul; éste sonido era una palabra que se repetía, lenta, progresiva y persistentemente al compás del objeto asesino: reuma... reuma... reuma... reuma... reuma...
Raro. tantas palabras y esa vino a elegir. Quise buscarle un significado inconsciente, que es siempre tan divertido hacer con los lapsus y actos fallidos, pero me di cuenta que no tenia ni la mas puta idea de qué significaba esa palabra.
Google querido: "enfermedad producto del sedentarismo y los movimientos repetitivos"
… auch
quizás platón tenia razón diciendo que lo sabemos todo, solo que esta olvidado, mi inconsciente se lo tenia bien guardado -y algo inoportuno el momento de largarlo- Sin embargo, por ahora y graciadió no tengo reuma. No se la aguja... (quién sabe, a veces pienso que los objetos tienen vida y nosotros los humanos no entendemos sus códigos y los damos por inanimados, porahi la pobre aguja se esta por morir y nosotros ni nos damos cuenta.)
Teniendo nada que ver el supuesto fallido con un deseo insatisfecho tuve que aceptar el hecho de que no había sido mas que un desliz delirante del momento. Sin sentido, pero divertido al fin.
Me gusta pensar mientras coso, es un buen ejercicio, quizás quieran intentarlo.
Ese movimiento casi automático de hundir y rescatar la aguja con hilo que va a formar una perfecta línea punteada, así de simple como se ve, es un transporte hacia un lugar mejor. Donde puede pasar lo que sea, donde uno puede volver atrás y revivir momentos, modificar conversaciones con finales ahora felices, inventar historias que nunca existieron pero que acá se sabe son reales. Donde uno puede perderse en el espacio y el tiempo sin desperdiciarlo. Este viaje solo se logra con pocas cosas, una de ellas para mi: cosiendo.
Cosiendo mientras pensaba o pensando mientras cosía, tuve que volver por un segundo a la realidad. Ya con la maquina, estaba llegando a la unión de las costuras, sector complicado para la aguja que teme por su vida y para el prensatela que se va a ver obligado a crecer de golpe en tan solo unos segundos. Para lograr mantener el ritmo y la postura, y que la costura quede derecha y no amontonada en ese tan detestado lugar, tenía que levantar a penas mi pie derecho del pedal y disminuir la velocidad justo en el momento en que la aguja se encontrara sobre el borde del bulto. Listo. Ahora, había que atravesarlo.
No se si alguna vez escucharon el ruido típico de una maquina de coser. Esta es nueva y no es tan molesta, de hecho, tiene su encanto, es el sonido de la violencia en creación.
Pasando de a poco y con cuidado, pude ver cómo la aguja tomaba carrera en lo alto y bajaba con fuerza clavándose en el rejunte de tela, apuñalándolo una y otra vez y otra vez y otra vez, saboreándolo, disfrutándolo. Y me encontré a mi misma haciendo un ritmo en mi cabeza. Como una repetición que acompañaba el movimiento, la música, esa dulce escena de no amor.
Siempre creí que algunos sonidos eran palabras. así como “lo” es la unión entre "la" y "le" (a femenino, e masculino), y la i es amarilla y la o azul; éste sonido era una palabra que se repetía, lenta, progresiva y persistentemente al compás del objeto asesino: reuma... reuma... reuma... reuma... reuma...
Raro. tantas palabras y esa vino a elegir. Quise buscarle un significado inconsciente, que es siempre tan divertido hacer con los lapsus y actos fallidos, pero me di cuenta que no tenia ni la mas puta idea de qué significaba esa palabra.
Google querido: "enfermedad producto del sedentarismo y los movimientos repetitivos"
… auch
quizás platón tenia razón diciendo que lo sabemos todo, solo que esta olvidado, mi inconsciente se lo tenia bien guardado -y algo inoportuno el momento de largarlo- Sin embargo, por ahora y graciadió no tengo reuma. No se la aguja... (quién sabe, a veces pienso que los objetos tienen vida y nosotros los humanos no entendemos sus códigos y los damos por inanimados, porahi la pobre aguja se esta por morir y nosotros ni nos damos cuenta.)
Teniendo nada que ver el supuesto fallido con un deseo insatisfecho tuve que aceptar el hecho de que no había sido mas que un desliz delirante del momento. Sin sentido, pero divertido al fin.
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