insomnio

[...] Que el alma no es siempre diamante sino a veces velo de seda. imagínate un velo de seda transparente, cualquier cosa podría rasgarlo, incluso una mirada, y piensa en la mano que lo coge –una mano de mujer –sí –se mueve lentamente y lo aprieta entre los dedos, pero apretarlo es ya demasiado, lo levanta como si no fuera una mano, sino un golpe de viento, y lo encierra entre los dedos como si no fueran dedos sino... –como si no fueran dedos sino pensamientos. Así es.



[Oceano Mar - Alessandro Baricco]

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