Los días de mi vida.
Siempre es igual. Arranca mi día y un beso de despertador,
que por culpa de estas estúpidas pesadillas no estoy sintiendo pero que me sé
muy bien, me regala la dosis de energía necesaria para tirar las siguientes
nueve horitas de soledad; un simple Buenos días se transforma en una canción para ser cantada por siempre por nos. Después
desayunamos tostadas, un café, y nuestros mejores y peores dolores; me baño, y
bailando y riendo me acompañas con esa voz que me fue siempre tan hermosa.
Y como de algo mucho menos complejo tenemos
que vivir, me despido para trabajar, te olvido por horas, y en el camino de vuelta a la
vida me vuelvo a encontrar con vos.
Y entre mates, puchos, pitos y flautas volvemos a ser lo que se es, cuando nadie te ve.
Y entre mates, puchos, pitos y flautas volvemos a ser lo que se es, cuando nadie te ve.
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