Lo que pasa en el encierro.
Voy a disculparme por las molestias que podría estar a punto de ocasionarle. Es decir,
las boludeces que usté esta a segundos de escuchar.
-
Hoy mientras tejía, aunque aclararlo sería estúpido ya que
todo lo que hago por estos días sucede mientras tejo,
desperté. (hoy mientras tejía)
Volví de una de esas siestas que parecen eternas.
Nunca importa si son cinco min, veinte, una hora, o tres.
Yo me tire unos pares de meses,
y hoy, mientras tejía, me desperté.
Y como siempre pasa después de una siesta inmensa,
al abrir los ojos nada de lo que tenía a mi alrededor se sentía real.
Nada tenía sentido. Ni el tiempo, ni el espacio, ni si quiera el clima
(creí por un momento, y más por aquel viento, que había llegado la
hora de darle utilidad al sótano de mi casa, hoy día más frecuentado
por tarántulas que por seres humanos)
En fin. Todo había cambiado.
Todo había dejado de ser lo que era antes de la pausa existencial.
Pero esto no es noticia. Al menos no chocolate.
Ahora bien.
La secuencia normal del dormir sería esta:
en un momento dado uno se acuesta, se duerme,
se despierta, no entiende nada, putea,
o directamente no piensa en nada. Y sigue.
Pero, qué pasa cuando lo que en realidad sucede es:
uno sigue, se duerme o no piensa en nada,
no se acuesta, pero en un momento dado se despierta?
Putea.
Heme aquí.
El orden de los factores, señoras y señores, ha alterado
al producto. El producto está alterado.
Y puteando.
las boludeces que usté esta a segundos de escuchar.
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Hoy mientras tejía, aunque aclararlo sería estúpido ya que
todo lo que hago por estos días sucede mientras tejo,
desperté. (hoy mientras tejía)
Volví de una de esas siestas que parecen eternas.
Nunca importa si son cinco min, veinte, una hora, o tres.
Yo me tire unos pares de meses,
y hoy, mientras tejía, me desperté.
Y como siempre pasa después de una siesta inmensa,
al abrir los ojos nada de lo que tenía a mi alrededor se sentía real.
Nada tenía sentido. Ni el tiempo, ni el espacio, ni si quiera el clima
(creí por un momento, y más por aquel viento, que había llegado la
hora de darle utilidad al sótano de mi casa, hoy día más frecuentado
por tarántulas que por seres humanos)
En fin. Todo había cambiado.
Todo había dejado de ser lo que era antes de la pausa existencial.
Pero esto no es noticia. Al menos no chocolate.
Ahora bien.
La secuencia normal del dormir sería esta:
en un momento dado uno se acuesta, se duerme,
se despierta, no entiende nada, putea,
o directamente no piensa en nada. Y sigue.
Pero, qué pasa cuando lo que en realidad sucede es:
uno sigue, se duerme o no piensa en nada,
no se acuesta, pero en un momento dado se despierta?
Putea.
Heme aquí.
El orden de los factores, señoras y señores, ha alterado
al producto. El producto está alterado.
Y puteando.
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